martes, 29 de noviembre de 2011

Neuromarketing & Shopping


Leo en el libro Buyology de Martin Lindstrom, el resultado de una investigación que pretende golpear los cimientos del Marketing, y da pié al salto a titulares de la disciplina del Neuromarketing .

Desde el Neuromarketing se estudian -entre otros- los procesos y respuestas cerebrales no conscientes a los inputs recibidos de los distintos formatos publicitarios de las marcas, a través de técnicas de mapeo cerebral como la RMF, o la SST.

Marketing y Neurociencia, uniendo sus esfuerzos en un "tórrido romance". 

¿Podemos responder a qué sucede en el cerebro cuando elegimos una marca (o tienda)? ¿Qué medios son realmente efectivos para que el mensaje de las distintas técnicas de marketing quede en el recuerdo de los clientes?

Descubrir las respuestas a estas preguntas, animaría a cualquier "marketiniano", cuan Indiana Jones tras la Arca Perdida, a obtener el "arma todopoderosa" capaz de predecir, entender, y manipular (ojo,al debate ético) el impacto de los mensajes que lanzan al consumidor.

Se antoja vital iniciar la formación: conocer para entender, y comprender el alcance de sus descubrimientos.

Pensamientos, sentimientos y deseos subconscientes mueven las decisiones de compra. Es lo que llamo la lógica de compra" según Lindstrom.

Esa es la nueva lógica de compra que a usted a mi, nos sonaran del todo ilógica: ¿No pensamos orgullosos que tenemos nuestra capacidad de decisión bajo control? ¡Acabaramos, no somos robots manipulables!

Nada más lejos de la realidad. Nuestra mente tiene una "agenda oculta" que la ciencia empieza a desvelarnos. "El 85% de las decisiones se toman a un nivel no consciente" según Lindstrom.


¿Debemos tomar nota desde el Retail? Por supuesto, aprendamos de aquello que funciona, para reducir los efectos del azar, en nuestras acciones.

En Retail, nos interesa el LTV del cliente (que regrese cuantas más veces mejor). 
Hagamos pues, que nuestras tiendas sean memorables y permanezcan en el recuerdo. El Neuromarketing nos puede ayudar a ajustar mejor los productos y servicios, a los gustos y deseos del cliente.

¿Cómo lo podemos hacer?  ¿Qué significado tiene su comercio en la mente de los clientes? ¿Qué emociones y sentimientos despierta?
  • En los tiempos que vivimos, la gente del mundo occidental se siente pobre (¡hasta los ricos!). Hágale sentir a su cliente que realmente merece la pena la compra que está realizando.
  • Disminuir la incertidumbre al cliente. Su tienda tiene que ser un lugar de peregrinaje para los clientes, donde calmen sus necesidades de estabilidad y familiaridad. No les vuelva locos con múltiples cambios de rumbo, ¡la vida fuera de su tienda, ya es bastante complicada!
  • Contar historias: Los productos y mensajes deben integrarse en la "narrativa" del comercio, no solo son más memorables, sino que producen doble impacto. 
  • Trabajar la congruencia, coherencia e integración de los distintos elementos que integran el punto de venta: Arquitectura exterior e interior, productos en venta, servicios que acompañan. Su tienda no puede ser un "Frankestein" hecho con retales.
  • Trato y cercanía: Deseamos recordar a los congéneres que han sido amables con nosotros, para volver a relacionarnos con ellos en el futuro. Convenza a su equipo de que el buen trato no es "optativo".
  • Sonrisas: Interactuar con personas sonrientes, evoca alegría e imprime recuerdos. Multiplíquelas.
  • Espectáculos interesantes: Generar interacciones del cliente con el producto, demostraciones de uso por parte de los empleados, vivir experiencias únicas en la tienda.
  • Usemos el potencial de los estímulos olfativos y sonoros. Fragancias personalizadas que nos ayudan a recordar, jingles que nos pueden hacer ver, ¿conoce el exitoso modelo Abercrombie?

www.businesstoday.lk

No pierda de vista los avances futuros de esta disciplina, pone a disposición del retailer, una nueva y completa caja de herramientas.

martes, 22 de noviembre de 2011

Los Momentos de la Verdad

Leo en http://www.invertia.com/noticias/articulo-final.asp?idNoticia=2594524 que las ventas de vehículos nuevos marcaron el mes pasado el peor Octubre de la serie histórica, según ANFAC. Los responsables del sector califican la situación de "verdaderamente alarmante".

Semanas atrás tuve la oportunidad de acompañar a una persona para la compra de un automóvil de alta gama. Dicha experiencia me dio la oportunidad de conocer de primera mano el nivel de atención y servicio de los concesionarios "retail" de las grandes marcas de alta gama, y francamente, el resultado fue "verdaderamente alarmante" en su conjunto.

Utilizaremos el concepto Momentos de la Verdad (MMV) para analizar la experiencia vivida, y me centraré en el concesionario de vehículos de alta gama japonés que mejor resolvió, a mi parecer, la "última milla" de la venta que tiene lugar en las tiendas (concesionarios), ofreciendo la mejor experiencia de compra.

¿Qué son los MMV?
Son las interacciones más relevantes que mantiene el cliente con las operaciones de una marca. Por ejemplo, en la realización de un servicio o en la compra de un producto.

Como clientes, generamos unas expectativas sobre productos/servicios, a partir de la "promesa" que nos lanzan las marcas a través de los medios de comunicación: TV, prensa, internet (p.ej. "el deportivo más exclusivo del mercado").

"Para que el cliente esté satisfecho, hay que entregar un servicio real  que por lo menos encaje con las expectativas creadas por la promesa".

Entramos en contacto con las operaciones y valoramos la interacción que tenemos con ellas (nivel de calidad de servicio, actitudes y aptitudes del staff, etc), identificando el valor añadido que nos están aportando respecto a las expectativas previas que teníamos y, en base a esto, tomamos decisiones.

"La satisfacción del cliente resulta de la interacción de sus expectativas con el servicio realmente obtenido".
 
Por tanto, se trata de un complejo proceso en el que intervienen multitud de actores y recursos, donde no podemos bajar la guardia en ningún momento. Para no fallar, es imprescindible identificar los MMV propios de nuestros procesos de negocio, y diseñar cómo queremos que sean. Se trata de hacer tangible el concepto de "calidad de servicio" enumerando cada una de las acciones que debemos ejecutar, cómo realizarlas y qué papel juegan los actores implicados.

Pongamos un ejemplo: Solamente un concesionario de los visitados, dispuso de un cuidado sistema de recepción de clientes, que recordaba al de un hotel de alto standing: La primera interacción (recepcionista de uniforme cuidado, con una sonrisa amplia, y calidez de trato) culminaba con la invitación a una bebida (café, té...), y el ofrecimiento de la prensa del día, en una sala de exposición cuidada hasta el más mínimo detalle (fragancia, música ambiental, decoración...) mientras se producía la espera para ser atendido por un asesor comercial. ¡Una espera muy satisfactoria! 

Esta marca ha identificado claramente que sus clientes, potenciales compradores de un vehículo de alta gama, quieren "exclusividad" y, como tal, sus operaciones en concesionario deben ser congruentes con este valor (como sus vehículos), gestionando la "recepción" como un MMV.



"No hay una segunda oportunidad para una primera impresión", afirma un buen colega mio, y si bien no conviene generalizar, los MMV no dan pie a segundas oportunidades.

El resto de concesionarios no disponían de un acto de recepción, dejando a los potenciales clientes deambular por la sala de ventas. Tanto es así, que en algunos fuimos capaces de entrar, permanecer y salir, sin ser ni siquiera atendidos. ¿Pueden permitirse estos concesionarios perder potenciales clientes? Respondan ustedes mismos.





www.motorpasión.com

Fuente: Del buen pensar y mejor hacer. Beatriz Muñoz-Seca, Josep Riverola. McGrawHill.